sábado, 16 de enero de 2010

Una noche de perros.

Vale, esto puede parecer de locos, pero he sido abducida por alienigenas.
Todo ha sucedido esta noche, cuando he ido a pasear a Lucky, mi perra. Lucky es una perra sin raza, un chucho. Es grande, a mí me llega por las rodillas. Tiene el pelo largo y liso, de color marrón claro. Los ojos de Lucky son grandes y expresivos, marrones, pero que con la luz se ven dorados. Lucky no tiene el hocico muy alargado, más bien chato, y tiene las patas largas y fuertes. Su cola está cortada, por lo que tiene un muñón.
Esta noche Lucky estaba nerviosa, alegre, y quería irse al descampado, el que está en frente de mi casa. La farola que normalmente lo ilumina empezó a parpadear hasta apagarse por completo. Y entonces Lucky se sentó, moviendo la cola. De repente, una luz azulada nos hizo subir hasta un platillo volante, lleno de perros como Lucky.
-¿La humana es tu dueña?-gruñe uno.
-¡No puede saber esto, matémosla!-ladra otro.
Me he quedado paralizada. Me han hecho algo, no sé el qué, pero estoy como adormilada, y puedo escuchar los ladridos y gruñidos de los perros.
-Tranquilizaos-dice una voz de mujer, suave, pero firme. ¿Lucky?
-¡No podemos! ¡Has hecho que nos descubra! ¡Va a ser una catástrofe! ¡Nos harán investigaciones! ¡Invadirán nuestro planeta! ¿No sabes lo que eso significa'-grita una voz grave y fuerte.
-Ella nos ayudará...
¿Les ayudaré?
-Y después le borraremos la memoria. Yo misma lo haré.
¡No! Yo quiero recordar esta experiencia para siempre... Les guardaría el secreto. Ya mismo se lo diría, si pudiera. Pero no puedo moverme, ni abrir los ojos, ni hablar. Ni siquiera puedo desplazarme.
Se oye un murmullo, algún gruñido, y finalmente un ladrido.
-Está decidido. La humana nos ayudará, pero después le borrarás la memoria-dice la misma voz grave de antes.
Una misteriosa fuerza me obliga a abrir los ojos y a avanzar hacia una semicírculo que han formado los perros, si es que son perros.
Levanto una manos y empiezo a decir, en contra de mi voluntad, claro:
-Accedo a que me borréis la memoria después de ayudaros.
Un perro del color perla asiente.
-Así me gusta-ladra.
Lo que me está pasando no es agradable. Siempre he soñado que conocía a seres de otro planeta. No me gusta que controlen mi voluntad.
Lucky se acerca a mí, rompiendo el semicírculo.
-Ahora y soy tu dueña, cumplirás las órdenes que yo te dé, no al revés. Si no lo haces, doblegaré tu voluntad-avisa.
Digo que sí con la cabeza, obediente. Si Lucky es mala dueña, no haría nada justo.
Yo le doy lo que sobra de la comida. A escondidas, le doy leche y yogures. Le pongo yo agua fresca, le dejo subir a mi cama a dormir... y yo la saco a pasear, la baño, la peino, la pongo colonia, la mimo. Y la quiero.
-¿Cuál es mi primera orden?-pregunto, obligada.
-Quédate quieta y callada hasta que lleguemos a mi planeta-ordena mi perra.
Miro a mi alrededor. Los perros se han ido, por lo que puedo ver mejor la sala. Es completamente blanca, pero con símbolos negros grabados en el suelo. Me doy cuenta de que los símbolos son ojos de diversos colores: negros, azules, verdes, violetas, amarillos... Pero yo me fijo únicamente en uno. Un ojo marrón, que con la luz blanquecina de los fluorescentes parecen dorados. Son como los de Lucky. Hay unas estanterías con varios objetos: un palo, una pelota de tenis, un juguete de goma, de esos que pitan cuando los aprietas, un saco de pienso de la marca "Brekies excel", un cuenco verde, un collar y una correa. Al fondo hay tres puertas metálicas. Una de ellas está entreabierta, y puedo ver un puente de mando, donde dirigen la nave. Unas luces verdes y rojas parpadean sincronizadamente. Creo ver un perro negro pulsando botones y moviendo palancas. Vuelvo a fijar la mirada en el ojo que se parece al de Lucky, aunque en seguida me arrepiento. Me están vigilando a través de los ojos. Los dibujos sirven para vigilarme.
Ins piro profundamente, y suspiro. Ay, ay, ay. Mi madre debe estar preocupada, incluso habrá salido a buscarme. ¿Habrá llamado a la policía? Seguro que piensa que me han raptado.
Oigo un ladrido. Dos perros se pelean, ladran y gruñen, y el sonido provoca un eco horrible. Un perro de color arena aparece por otra puerta metálica, seguido por otro perro blanco con el pelaje manchado de sangre. Miro la mancha roja atentamente, y el perro de color arena sonríe, o algo parecido a sonreír, y tiene los colmillos manchados de sangre.
" ¡Qué burros !", piensa, y después rectifica. " ¡ Qué perros !"
El perro blanco gruñe dispuesto a pelear. El de color arena se sacude el pelaje y niega con la cabeza. No quiere la revancha.
En algún lado de la nave se oyen gemidos, y por delante pasan otros dos perros llenos de sangre. Uno de ellos es de color perla, y el otro es marrón chocolate. ¿ Pero donde narices está Lucky ?. Bueno, no iré a buscarla, ya me ha ordenado que me quede quieta y callada hasta que lleguemos, no sé dónde.
Sinceramente, espero que no sea muy largo este viaje, ya me he cansado de estar quieta. Tengo hambre, no he comido nada y dudo que estos perros me den algo.
¡ Estos perros no hacen nada más que pelearse !
Un perro gris trae un cuenco el la boca, ¿ comida ? ¡ puaj ! ¡ Es pienso ! ¿ comida de perros!
- Si no quieres comer, no comas, pero pasarás hambre.-Anuncia el perro.
Me siento en el suelo. No voy a probar esa cosa asquerosa de pienso, solo de imaginarlo me dan arcadas.
Desde alguna parte viene un olor delicioso, a pollo, y yo con un cuenco de pienso. Bueno, al menos es de "Brekies excel", ( la marca de pienso )
Ya llevo cerca de una hora sentada en el suelo con el cuenco de pienso en frente.
Las luces se apagan, los perros se han ido a dormir.
Me tumbo boca arriba en el duro y frío suelo, pensando en mi cálida cama.
Por el rabillo del ojo, veo una sombra deslizándose con algo en la boca. Que bien, vienen a traerme agua. Suspiro y me incorporo , es Lucky, esa misteriosa sombra es Lucky con un poco de pollo en un cuenco.
- Ya sé que no es mucho, pero tendrás hambre.- Susurró Lucky- lo he traído a escondidas. Oye, una cosa. No hace falta que me obedezcas, ni nada. Pero te voy a borrar la memoria. ¡ Ah 1 toma esto.- Lucky saca una cama de perro de tamaño grande, y una manta.-Lo siento, nosotros no usamos almohadas.
-Gracias, Lucky.- Digo, y me tumbo en la cama, encojida para caber bien, y me arropo con la manta.
Acostada, me como el pollo y le vuelvo a decir gracias a Lucky. Lucky recoge el cuenco con al boca y se va, no sin antes darme las buenas noches. Como quiero a Lucky, la adoro, que maja es y que mona.
abro los ojos, las luces están encendidas, y los ojos del suelo fijos en mí. Noto que la nave para de pronto, y el suelo se abre. Una luz azulada me baja al suelo suavemente con Lucky a mi lado. Pero no he bajado a un planeta diferente, sino el mío, al descampado de enfrente de mi casa.
- ¡ Elena ! ¡ Elena !!? ¡¡¡ Elena, ¿ me estás escuchando ? !!!.- Me grita Alex, mi hermano.- ¡¿Te han abducido los ovnis! ?
- Algo así.- Murmuro.
- Dice mamá que pasees a Lucky.
- ¡De acuerdo!
Cojo la correa, y se la pongo a Lucky.
- No pienso llevarte al descampado.-Advierto, antes de abrir la puerta...

Este cuento lo escribió mi nieta Elena Rodriguez Gómez ¡En tan solo diez minutos! ¡Solo tiene doce años !Ahora ya tengo quien me cuente historias, y ha vuelto a preguntarme con esa ternura que la caracteriza .- ¿ Yaya estás bien ?
Ella, mi nieta, la única persona que consigue que yo me ponga los zapatos y me baje de las nubes para poner los pies en la tierra...
¡ LA QUIERO TANTO !

1 comentario:

  1. La verdad, es que este cuento me ha gustado mucho... Tienes que invitar más a menudo a tu nieta a comer o lo que sea (menos un bol de Brekies excel)... je, je, je.

    ResponderEliminar