Ayer, fue tan solo ayer, cuando pude evitar tantas cosas, y ni siquiera lo intenté, yo no sabía cuales serían las consecuencias, ni siquiera lo pensé, es por eso que no hice nada por evitarte el dolor. Pude abrazarme a ti y dedicarte mi vida, mi tiempo, mi amor, solo a ti hija mía, solo a ti. Ahora cuando pienso en los momentos de dolor que viviste a mi lado, hubiera bastado con abrazarme a ti y decirte lo siento, lo siento hija, sé lo que sufres, pero no puedo hacer nada más que llorar contigo , abrazarte, besarte y explicarte cuanto me dueles, reprocharme no haber estado pendiente de ti, de tus amigos y de no haber sido consciente del mal que te acechaba, mientras yo distraía mi tiempo en cosas estúpidas, que nunca me sirvieron para nada bueno, pero mis hijas crecían y yo basura entre las basuras ignorando cuanto me necesitaban...Perdón hija, perdón, toda mi vida tendré que pedir perdón y se que nunca estaré en paz conmigo porque tú no estás para escucharme, para responderme y escupirme a la cara todo lo malo que te he hecho al ignorar cosas tan importantes...
Eras una niña dulce, inocente, simpática, rebelde con esa rebeldía que tanto me gustaba, siempre la palabra oportuna el oportuno reproche, poniendo especial cuidado en no herir los sentimientos de los demás, eso, hija me hizo despistarme contigo, lo que a ti te pasó, le podía pasar a cualquier otra persona, pero a mi hija no...Eso le podía pasar a los hijos de los demás pero no a los míos y muchisimo menos a mi niña, ¡ que estúpida fui , que ignorante !No me di cuenta que reclamabas a gritos mi atención , y no fui consciente de ello hasta que regresaste a casa para morir...¡ Cuando me preguntaste, ¿ me puedo morir contigo mama ?¡ Dios mío !no he sabido hacerme perdonar, te cuidé, te ayudé, y le pedía a Dios a todas horas que te salvara la vida, te inventaba un futuro en el que creí ciegamente aunque los médicos me decían que morirías, estuve sorda, ciega, no les creí, te abrazaba constantemente y durante las veinticuatro horas del día te pedía perdón e intentaba que apesar de tanto dolor fueras feliz. Tenías miedo, no querías estar lejos del hospital, cuando te preguntaba a donde te gustaría ir...Me decías .- Me llevarás a algún lugar de esos tan hemosos de los que me has hablado, como cuando tu eras chica mama, a algún lugar entre al mar y la montaña...Quise hacer las maletas e iniciar el viaje contigo...¡ Nos iríamos a Asturias, tu y yo...!Pero tenías miedo y no supe espantarlo, estabas asustada yo también, yo también lo estaba hija mía.
Uno de tus médicos me dijo que hiciera lo que tú me pidieras, que hiciéramos el viaje,que tuvieras la calidad de vida que tus pocas fuerza pudieran soportar, a pesar del riesgo que tenías de morir en el mismo camino hacia el lugar al que no íbamos a dirigir...Pero tú me decías.- Ahora no mama, cuando me ponga buena, ahora tengo miedo... Y yo no supe arrancarte del alma aquel terror tuyo...Tuve que llevarte aunque hubiera sido en brazos, y cuando la muerte vino a por ti, que hubiéramos estado en un bonito entorno y no en aquel frió hospital...Pero ya es tarde hija, ya es tarde , quiero que sepas que tu madre sigue a tu lado, con el mismo miedo, ese miedo que sentíamos las dos, ahora hija mía es muy tarde...Tu madre te acompañará siempre...
jueves, 2 de diciembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario